El misterioso mosaiquista “patito” que rellena y embellece grietas en aceras y paredes en Caballito

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El mosaico del colibrí que hizo para la Escuela de Educación Especial Santa Cecilia y el patito de la vereda rota del Parque Rivadavia

Una mujer que pisaba la esquina del Parque Rivadavia, con sus quehaceres cotidianos, al mirar hacia abajo se encontró con un mosaico de un patito amarillo que le alegraba el día. Para su autor, Héctor Ortiz, quien lleno de su alegre arte pavimentos que muestran grietas, roturasquien da sentido a sus intervenciones y lo hace “chocho”.

El hombre, nacido en Pompeya y vecino de caballito, quien está por cumplir 74 años, prefiere ocultar su rostro en las redes y también en los medios, no porque tenga algo que ocultar, sino porque no le gusta la exposición. Muchas obras pueblan su barrio (varias están en el Parque Rivadavia), y cada vez son más los vecinos que siguen sus pasos: se alegran si descubren otra obra y están atentos a cuál será la siguiente. Nadie sabe quién es. Excepto para aquellos que tienen la suerte de verlo “en el acto” colocando su trabajo. Allí sí, se le acercan y le dicen que han visto tal o cual obra suya. Lo felicitan. Ellos te lo agradecen.

El resto permanece en el anonimato. Sus obras que llevan la firma de @holortiz encabezan un cuenta de instagram donde se ven más obras, donde hay muchos comentarios de la gente, aún cariñosa, pero su rostro sigue siendo un misterio. “No soy importante”, dice.

Gatito colocado en Hipólito Yrigoyen 4480, sobre la vereda del colegio Sagrado Corazón de Jesús de Almagro

Héctor ha dominado el arte de dividir fichas que encajan en un juego de rompecabezas, pero tiene pocas o ninguna red social, que está a cargo de sus nietos. Solo está concentrado en su próxima obra, su próxima actuación en la calle y en hacer feliz a alguien. Este es tu objetivo.

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“Me dediqué a la parte técnica, trabajé en la reparación de equipos viales, maquinaria y siempre me gustó involucrarme en las cosas que hacer con las manos”. Héctor, que también vivía en Lanús, tuvo como primera afición Vitral. Después de mudarse a Capital se quedó sin espacio físico para trabajar, ya que requería caminar con grandes losas de vidrio, sumado a que ahora tienen pisos de madera y más molestias, por lo que recurrió al mosaico, que “es más o menos lo mismo”. técnica.

El Principito está en Avenida Rivadavia y Campichuelo

Dice que el último vitral que hizo está en una capilla de Lanús, Ermita Oratorio Virgen De Schoenstatt, en la esquina de Dean Funes y Francisco García Romero. “Con los habitantes del barrio se construyó una capilla y yo doné los vitrales, los dos de arriba del techo que tienen más o menos tres metros por metro y medio de alto y el que está detrás del altar, que tiene la figura Espíritu Santo. En la entrada está el copón y luego hice otros para las seis ventanas”, explica. Por otro lado, su trabajo con mosaicos se adapta mejor a las dimensiones del apartamento en el que vive, ya que puede trabajar con piezas más pequeñas. “Mosaic es un mundo que te cautiva porque no solo puedes usar chapa, usar teja, sino que puedes usar cualquier tipo de material, como platos rotos, platos y más”, Explicar.

Esta libertad que ofrece esta actividad me llevó a incorporar juguetes en una de ellas, donde se encuentra la Feria del Juguete en el Parque Rivadavia (en la entrada de Rosario y Doblas). “Puse carritos, muñecos, que eran de mi nieta. Pero lamentablemente tuve que quitarlo porque fue vandalizado varias veces. Así que me sentí mal y lo retiré.“, comparte con pesar.

El cuarto de muñecas que Héctor decidió construir en el Parque Rivadavia, porque fue vandalizado. En su lugar, levantará un mosaico contra la violencia
El cuarto de muñecas que Héctor decidió construir en el Parque Rivadavia, porque fue vandalizado. En su lugar, levantará un mosaico contra la violencia

Es difícil imaginar a alguien haciendo algo así, pero se habían arrancado pedazos del mural y lo habían golpeado como un martillo, según el artista. “Cuando me relajo de lo que estoy haciendo, estoy programado para hacer una pequeño mosaico centrado en la no violencia. Me gusta dar un mensaje o una alegría a alguien con cada uno de ellos”, subraya.

Quien vive en Caballito y frecuenta el Parque Rivadavia, es imposible que no haya puesto la vista en uno de sus mosaicos. En la Feria del Libro monta una con tres libros apilados. Y a la entrada, en un respiradero, el cara de un perro “Sí, porque hay mucha gente que los adora y fue como un homenaje para ellos”, explica.

¿Por qué caballo? Porque Héctor camina mucho en su barrio y ahí es donde detecta cuando hay un quiebre. “Los lugares en los que piso están rotos y si hay un agujero o estoy pegando algo en una pared, pido permiso”, dice. El patito amarillo que provoca sonrisas al cruzar el parque, en Doblas y Avda Rivadavia, fue idea de su nieta mayor. Con ella buscaron modelos. Cada vez que detecta una lágrima para llenarla de arte, Héctor toma una foto, para tener el antes y el después. Su familia lo sube a Instagram.

El primer mosaico lo colocó en una acera de Avenida de La Plata y Alberdi
El primer mosaico lo colocó en una acera de Avenida de La Plata y Alberdi

“Resulta que la gente se enamoró del patito”, dice. Cómo no enamorarse Esta misma periodista una vez pisó la puerta de al lado y cuando lo “descubrió” lo hizo sonreír.

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La gente hace fotos de los mosaicos, se entusiasman con @holortiz y también dejan comentarios en sus fotos, como esta con el patito. –“Qué felicidad cuando lo vi ahí, entre tanta gente, entre huellas… ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ ¡¡¡Me encanta!!! El arte transforma, repara, expresa… Es una gran manera de que sea el protagonista de todos los rincones de nuestra ciudad”.

U otro. –Me alegraste el día con tu trabajo, era algo que nunca esperé encontrar. Tan pequeño pero tan grande. ¡Gracias!

O quien dijo:Escandalosamente poético.

El mosaico del Principito, de Saint-Exupéry, está en la calle octava de Campichuelo y Rivadavia, en el muro del colegio Primera Junta. Este trabajo fue realizado en colaboración con Majo, otra artista con la que trabaja en murales colectivos. “Fue un esfuerzo conjunto”, enfatiza.

Mientras realizaba un mural colectivo para el Penna Hospital, un monumento a los médicos, su hijo le mostró la obra de un artista francés, conocido como el médico de la calle. Se trata de ememem, un artista callejero que rellena las grietas de las pequeñas chapas y actúa de noche, de forma anónima. “Lo encontré muy interesante y comencé a estudiarlo. Deja huellas en la calle”, dice el hombre cuya primera obra fue un tranvía para Los amigos del Tranvía, en la Avenida Directorio y Bartolomé Mitre.

Una de sus intervenciones en la puerta de casa de Luca Prodan
Una de sus intervenciones en la puerta de casa de Luca Prodan

Otra de sus intervenciones fue una zorro junto a la puerta de la casa donde vivía el músico Luca Prodan. “El zorro fue la tapadera de una larga obra de teatro”, explica.

Lo más emocionante le pasó hace unos meses cuando realizó un colorido colibrí para la escuela de niños, niñas y jóvenes con educación especial No. 33 “Santa Cecilia” para niños invidentes de 0 a 14 años, también, de la Barrio Caballito, 1,20 m de alto x 0,50 cm de ancho. En su Instagram, define la pieza con un particular relieve para identificar las partes que componen la silueta, así como la elección de colores contrastantes para estimular la visual. Es una propuesta pensada para una infancia con ceguera y baja vision. Está en el patio abierto. Quitó todo el borde de la habitación, para que no se lastimaran. Lo terminó justo al final del año escolar. Este nuevo año los alumnos podrán verlo, otros lo sentirán. “Siempre he querido hacer algo por una escuela”, revela mientras se deshace en elogios hacia los docentes de Santa Cecilia por el dinamismo que tienen. Cuando cerraron el año escolar, me mandaron una invitación para ir, y disculpe, tengo 73 para 74, pero llené un pañuelo llorando”, comparte la artista.

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