otro año para recordar – .

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Goethe supo definir la barbarie como la incapacidad de reconocer la excelencia. Eran tiempos románticos. En pleno siglo XXI, la barbarie consiste, por ejemplo, en distraerse seis horas al día mirando selfies y emoticonos en la pantalla del móvil y no leyendo, ni por casualidad, buenos libros de poesía o ensayo tan necesarios como el último de Edgar Morin. Y la distracción programada impide o dificulta la atención a lo mejor, la sabiduría vital, y la capacidad de cuestionar los poderes que producen incesantemente las desgracias personales y generales. En política, la barbarie se expresa en esos grandes vuelos de bandera que son las guerras y en el abuso de poder en nombre de algún dios barbudo, violento y machista o de alguna creencia dogmática supuestamente secular.

No me voy a detener en Putin y los talibanes, ni en las neoinquisiciones sectarias, ofendidas y anuladoras, ni en las nuevas modalidades de idiotez identitaria (estos “Talleres LGTI” para “niños”, con y). Pero me parece que la barbarie aumenta cuando millones de personas quedan atrapadas por distracciones digitales que parecen programadas para atontar, de forma narcisista o engreída. La actual emergencia climática ha ocurrido porque quienes gobiernan este planeta no han querido escuchar nada que pusiera un límite a su codicia y porque mucha gente se ha distraído. Antes de hacer balance del año multiartístico 2022, una vuelta hacia atrás: ya en 1979, el músico Robert Fripp advertía contra el cambio climático en su versión de Aqui viene la inundacion, que incluía declaraciones de un científico. Y vinieron las inundaciones, acompañadas de sequías.

No me detendré en Putin y los talibanes, ni en las neoinquisiciones sectarias, ofendidas y anulando

En 2022, a pesar de todo, también hubo buenas noticias. En el ámbito artístico catalán destaca el nombramiento de la nueva directora del Macba, Elvira Dyangani Ose, que promete revitalizar el museo barcelonés. Entre las exposiciones en centros y museos, destacaría la del cineasta experimental Bruce Conner, pionero del collage audiovisual y el videoclip, aún abierta en la Fundació Antoni Tàpies. Y también varias muestras de pintura: la del marchante Kahnweiler en el Museu Picasso, Los caminos de la abstracción 1957-1978 y Morandi en La Pedrera, Gino Rubert (MNAC y Tecla Sala), Yo miro. El legado más íntimo (Fundación Joan Miró), William Turner (MNAC) y trazos pintura aborigen australiana (Museu Etnològic i de Cultures del Món). En fotografía, nótese la retrospectiva de Lee Friedlander sobre KBr, Jordi Esteva. Impulsos nómadas (Fundación Vila Casas) y Martín Chambi y sus contemporáneos (Foto Collectania). Y en cine y vídeo, la de Marguerite Duras en La Virreina y la instalación 17 razones por las cualespor Nathaniel Dorsky (CCCB).

Exposiciones de pintura como las de Luis Gordillo en Joan Prats, Sabine Finkenauer en Alegría, Silvia Hornig y Jacques Flechemuller en Esther Montoriol, Pieter Vermeersch en ProjecteSD, Juan de Andrés en Dalmau, Guillermo Pérez Villalta y Szenczi y Mañas en la Parés, Xevi Solà en Alzueta y Homenaje a Pierre Matisse al Ayuntamiento. Y otras de vidrio en Félix Cervera Arqueología y fotografía como la de Xavi Bou en Lab 36. El fotógrafo Manel Esclusa y el galerista Joan Gaspar han ganado los principales premios GAC.

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En Madrid, la Fundació Juan March presentó Detente, al instante. Una historia de la fotografía; la Fundación Mapfre, Julio González, Pablo Picasso y la desmaterialización de la escultura –la última exposición comisariada por Tomàs Llorens–, y en la Casa de México se pudo admirar la pintura de Frida Kahlo. El Guggenheim Bilbao celebró su 25 aniversario poco después de exponer Dubuffet y el MNAC llevó a París su gran exposición sobre Gaudí.

Cómico. En 2022, el cómic protagonizó importantes exposiciones en el CaixaForum (Cómico. sueños e historia), el CCCB (los autores de constelación gráfica) y en el Círculo de Bellas Artes de Madrid (Hergé). El noveno arte nos dio el buen humor de Barcelona. último trago, por Guillem Cifré, ángel avisopor Mauro Entrialgo, y televisión de hipótesis, Humo. Y en Valencia se anuncia la próxima apertura del Centre del Còmic Micharmut. En el lado negativo, perdimos a Gallardo, a su amiga Mediavilla y al gran Calpurnio.

En otras artes. Los cuatro conciertos de Scatter The Atoms That Remain en el Milano Jazz Club, el de Fred Frith Trio en L’Auditori y el de Beck en Primavera Sound (los tres en Barcelona) fueron memorables. Neil Young entendió bien su disco Récord del mundo , reapareció Antònia Font y se retiró Serrat. El teatro se despidió de Peter Brook y hola a el golem, de Juan Mayorga. El cine hizo un trabajo extraordinario: Memoria , por Apichatpong Weerasethakul. El poeta sirio Adonis dio a luz a un Adonada como legado prepóstumo, y publicó el bolas de fuego completas, de Carlos Edmundo de Ory; Él historias completaspor Dylan Thomas, y El dinosaurio sigue ahí. trabajos completos, de Augusto Monterroso, donde encontré un cuento aún más breve que el famoso del dinosaurio. Por cierto, este dinosaurio ahora se llama Putin.

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