Las primeras inspiraciones de Gabo, sus libros y crónicas – .

Las primeras inspiraciones de Gabo, sus libros y crónicas – .
Las primeras inspiraciones de Gabo, sus libros y crónicas – .
---

es verdad que de Gabriel García Márquez Prácticamente lo sabemos todo, pues es sin duda el artista español más publicado, alabado y criticado del siglo XX, quizás después de Picasso y otros héroes hispanos del periodo de entreguerras.

Sabremos más, sin duda, porque sus archivos, que se encuentran en Austin, Texas, contienen lo que guardó meticulosamente y que ahora saca a la luz, para una gran exposición abierta en México hasta octubre (y de la que nos hemos dado cuenta aquí). ), el escritor y maestro canario Álvaro Santanaquien enseña en Harvard y es el autor de Ascent to Glory, una biografía de Cien años de soledad.

Ahora este universo sobre el que trabajó Santana como si tocara un piano sin fin también tiene forma de libro, editado en México por la editorial El Equilibrista, dirigida por Diego García Elío, hijo de dos de los grandes amigos de García Márquez, la poeta María Luisa Elío y el director Jomi García Ascot, hijos de exiliados españoles, benefactores que hicieron que Gabo no perdiera el tiempo en nimiedades mientras hacía lo que tenía que hacer: terminar esta epopeya que, como dice el propio Santana, acabó regalándole, en 1982, la premio nobel de literatura.

Gabriel García Máquez en su casa de México en 2014, en su 87 cumpleaños. Foto: AP

El libro acaba de ser presentado en el tórrido agosto de Madrid, en la Librería Juan Rulfo que el gobierno mexicano mantiene en la capital española. Tiene un subtítulo que no tiene más remedio que ser repetitivo: La vida, magia y obra de un escritor global. Hasta la y griega es cierta en esta afirmación, porque aquí, con fotografías que te llevarías a casa, porque nunca las has visto, de Gabo y su gente en todas las posiciones y en todos los tiempos, hay tesoros epistolares que nunca habían tenido. Ni siquiera lo vieron los más Garcíamarquianos.

Entre estas posibles epopeyas de colección hay una carta que ya debe formar parte de las lecciones de periodismo que Gabo dejó en vida y que ahora lo acompaña después de muerto. Se trata de una carta completa y detallada, que ocupa dos páginas de este libro que parece una gran guía de oficina, y que Gabriel García Márquez envía desde París a su amigo, el director de El espectador de BogotáGuillermo Cano, quien también sería el director de El independiente cuando el régimen ultracolombiano decidió cerrar el periódico que convirtió a Gabo en un enviado especial al mundo.

Este gran periodista que fue su director y su amigo tuvo la amabilidad de recibirme en su oficina que parecía una mansión, tan espaciosa, tan vegetada, tan aireada, en las afueras de Bogotá. Concentrado en el diario del día siguiente, obligado ya a tomar precauciones incluso dentro de casa, porque lo querían tanto narcotraficantes como guerrilleros, Cano conversaba con la serenidad típica de la gente de esta generación, como si fuera no se dejaran huellas de su asesinato, que ocurrió poco después de esta visita.


Gabriel García Márquez. La vida, magia y obra de un escritor global

Ahora que he leído esta carta enviada por su corresponsal especial, me conmovió imaginar esta hermosa relación, periodística y humana, que luego dio sentido al mejor periodismo escrito de todos los tiempos.

En este caso, en detalle, Gabo le explicó a Cano lo que había hecho para que inmediatamente le diera órdenes de cómo tratar con tan importante material. En la década de 1950, cuando todavía era un tonto de todo, se había ido con amigos a Europa del Este, a darse una paliza entre comunistas y los que no lo eran, para explicarle al público colombiano de qué se trataba. , especialmente aquellos que se refugiaron detrás de la cortina de hierro. Ya tenía otras experiencias como corresponsal o enviado especial, como cuando cubrió, para el mismo diario, el encuentro que Eisenhower tuvo en Ginebra con los demás vencedores de la guerra mundial.

Una de estas crónicas en lo más alto tan decisivas y tan aburridas ha entrado en la historia del periodismo y aparece como una de las más destacadas en el libro en el que la Fundación Gabriel García Márquez de Cartagena de Indias rinde homenaje a su fundador y protagonista.

En esa ocasión, García Márquez había sabido que a horas del día ninguno de los periodistas reunidos para tan alta cumbre sabía lo que pasaba con el ejército y el presidente norteamericano. Pero el periodista que iba a contar la historia del náufrago no se dio por vencido. Encontró la llave. Este anciano presidente, abuelo de un niño y una niña, en realidad cumplía con su deber familiar, pues había pasado esas horas eligiendo juguetes, en una gran juguetería de Ginebra, para sus últimos herederos.

---

Gabo se enteró de todos los detalles, practicando el antiguo arte de hacer preguntas, así que sabía que traería una muñeca para la niña y un avión militar para el nieto varón… un juguete.

El periodista de Aracataca escarbó bajo las piedras para encontrar lo que luego parecerían ser metáforas de la realidad, y le sirvió para cada uno de sus libros. Había recorrido Europa tras el Telón de Acero en el verano de 1957, y una vez recorrido e interrogado a los que conoció durante la peregrinación, ofreció el material a su director. “Este es el mejor trabajo periodístico que he hecho hasta ahora: 14 crónicas sobre mi viaje al Telón de Acero. Me tomó más de un mes hacer esto, por varias razones: primero, lo escribí en los espacios libres de mis compromisos con Venezuela, que me dan de comer; en segundo lugar, es una obra hecha como obra literaria, sopesando cada palabra, cuidando el estilo, y con cierta vanidad que realmente son muy buenas crónicas. Desde hace un mes trabajo casi 10 horas diarias sin descanso”.

En ese momento Gabo tenía treinta años, ya podía exigirle a uno de los mejores directores. Fue un trabajo completo de reportaje, ya que le había proporcionado a Cano fotografías del viaje, también le explicó cómo se habrían utilizado estas, y sobre todo le dio una orden: que esta carta, que ahora se publica íntegra en este libro de Álvaro Santana, no ha visto la luz en absoluto porque “las cartas privadas son ridículas cuando se publican”.

En 2015, poco después de la muerte de Gabo, Random House, donde está toda su obra, hizo una edición separada de esas crónicas, para la que la editorial resaltó esta frase del periodista: “Yo no quería conocer una Unión Soviética peinada para recibir una visita. En los países, como con las mujeres, hay que saber que se crían recién”.

El periodista despierto… desde muy joven. En su historia (y en este libro) se encuentra una de las anécdotas definitorias que sucedieron en la infancia y que luego se convertirían en materia de lo que sería un narrador incomparable. Incluso en Aracataca, su ciudad natal, con su abuelo el telegrafista, paseando por la ciudad “a verlo todo”, iba al correo en busca de lo que más necesitaba el antepasado, la pensión que no estaba pasando.

De esa espera interminable nació la escena donde El Coronel no tiene quien le escriba. La mujer del coronel quiere saber qué pasará si no hay comida, si el viejo no gana la pelea de gallos. Mientras lo terminaba, con su letra obstinada y obediente a la máquina de escribir, firmaba en París, en enero de 1957, lo que nacía en las metáforas reales, perdurables y terribles de la vida del abuelo telegrafista. Aquí está el original, reproducido por Santana en su colección, de documentos inéditos de sus archivos personales, otros archivos privados y colecciones encontradas en otros países del mundo. “Y mientras tanto, ¿qué estamos comiendo? —preguntó, agarrando al coronel por el cuello de su franela. Él la sacudió vigorosamente.

Dime, ¿qué estamos comiendo?

“El coronel tardó setenta y cinco años, los setenta y cinco años de su vida, minuto a minuto, para llegar a este momento. Se sintió puro, explícito, invencible, cuando respondió:

-Mierda.

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA

- Los primeros inspiraciones Gabo sus libros cronicas

Las primeras inspiraciones Gabo sus libros crónicas

 
For Latest Updates Follow us on Google News
 

---

PREV Muerte de Diego Bertie: Jaime Bayly y la vez que mencionó al actor en su libro “Fue un homenaje a ti” | hospital casimiro ulloa | de qué murió | libro no se lo digas a nadie | quien fue | carrera artistica de diego bertie
NEXT Los ecuatorianos Solange Rodríguez, Óscar Vela y Carlos Arcos son candidatos a los Premios de la Real Academia Española 2022 | Libros